|
Incidencia de la Fasciola Hepática en la
cabaña ganadera asturiana
INTRODUCCIÓN
Uno de los factores limitantes de la rentabilidad en cualquier
especie animal es su estado sanitario, por tanto, sanidad y producción
son términos que deben ir parejos y que son inseparables; pues cualquier
enfermedad que afecte a nuestro rebaño dará lugar a pérdidas económicas,
directas y/o indirectas en la ganadería, en ocasiones muy cuantiosas.
Las enfermedades parasitarias, por regla general, son de evolución
crónica y los parásitos van dañando poco a poco la economía ganadera.
La repercusión sobre las explotaciones es muy variada, difícil de
apreciar y poco evaluada.
Los procesos parasitarios provocan pérdidas de animales
por muertes, por decomisos totales o parciales (principalmente el
hígado), acortamiento de la vida productiva, disminución de la producción
(leche y carne), tanto en calidad como en cantidad, disminución
del índice de fecundidad, menor aprovechamiento del alimento y aumento
de gastos debido a las medidas profilácticas y terapéuticas.
Por tanto es necesario tener en cuenta la parasitosis en toda la
ganadería, controlarla y evitarla en lo posible, manteniendo en
perfecto estado sanitario a los animales, para así obtener un producto
final de mayor calidad.
La fasciolosis bovina tiene una distribución mundial, y
en España está ampliamente difundida. Los datos sobre prevalencia
de este parásito en otros países con climatología similar a la de
Asturias, es muy variada, y depende en gran medida del método de
diagnóstico que se haya utilizado. Comparando los resultados obtenidos
mediante diagnósticos inmunológicos podemos decir que en Holanda
un estudio realizado en 1.986 diagnosticó como positivos el 15 %
de los rebaños, en Francia el dato de prevalencia oscila entre el
73-85%. En un estudio realizado en 1.995 en la zona Norte de España,
se detectó un 78% de las explotaciones positivas (Luzón M. et al.).
El dato más reciente con que contamos en Asturias data de 1.992,
poniendo de manifiesto que el 60% de los animales estaban parasitados,
oscilando este valor entre un 31-40 % en la zona Occidental y un
81-90 % en la zona limítrofe con León y área de Villaviciosa (Marín
S.).
Desde el punto de vista de la Salud
Pública, esta enfermedad tiene cierta importancia, ya que
en nuestro país se han diagnosticado más de cien casos de fasciolosis
humana, recientemente en 1.991 en Asturias se ha descrito un brote
familiar provocado por el consumo de berros en ensalada.
Objetivos de este estudio
El elevado índice de decomisos de hígados
en los mataderos causados por Fasciola hepatica, puso de
manifiesto la gravedad de la enfermedad en nuestra Comunidad Autónoma,
surgiendo la necesidad de conocer la situación real de parasitación
en que nos encontramos, es decir que prevalencia existe de este
parásito en nuestra cabaña ganadera.
Intentando colaborar a mejorar la rentabilidad
de las explotaciones lecheras, a finales del año 1.996 se firma
un acuerdo entre la Caja Rural de Asturias y el Laboratorio Interprofesional
Lechero de Asturias (L.I.L.A.) para desarrollar en los primeros
meses de 1.997 el diagnóstico de Fasciola hepatica a partir de las
muestras de leche de tanque, a todas las explotaciones asturianas.
De esta forma el L.I.L.A. realizó toda la parte de muestreo y analítica
mientras que la Caja Rural de Asturias financió todo el coste de
este estudio para posteriormente informar a todos los productores
de leche de Asturias del estado parasitario de su rebaño, y posteriormente
poder establecer las medidas oportunas de profilaxis y tratamientos.
Destacar que en Francia los
Laboratorios Interprofesionales de leche realizan anualmente 2 análisis
a cada explotación lechera.
Ciclo Biológico
La Fasciola hepatica adulta es un gusano
plano que puede alcanzar 3 cm de largo y 1,3 cm.de ancho.
Su tegumento se caracteriza por la presencia de grandes espinas
que le sirven para desplazarse, y que ejercen una acción irritativa
sobre los canales biliares y el parénquima hepático del hospedador
definitivo, en este caso las vacas.
Es un parásito hermafrodita y puede llegar a originar entre 3.000
y 5.000 huevos al día.
El ciclo biológico se puede dividir
en 3 fases:
1.) PUESTA Y ELIMINACIÓN DE HUEVOS:
Una fasciola adulta puede poner una
media de 3.500 huevos al día, pero esta cifra puede variar
en función de:
a) Antigüedad de la infestación: a mayor edad de la fasciola, menor
número de huevos pone.
b) Epoca estacional: en los meses de marzo, abril y mayo la puesta
es máxima, siendo mínima en los meses de enero y febrero. c) Grado
de parasitación: a mayor número de fasciolas albergadas en el hígado
menor número de huevos ponen.
d) Edad del hospedador: la eliminación de huevos decrece a medida
que la vaca envejece, (fenómenos inmunológicos).
2.) FASE EXTERNA DEL CICLO:
Una vez eliminados los HUEVOS
por la vaca a través de las heces, requiere unas condiciones para
desarrollarse, como son; una temperatura entre 10-30 grados centígrados,
una elevada tensión de oxígeno y una elevada humedad.
Durante la incubación que puede
durar entre 15 días (si las condiciones son favorables), a 90 o
más días, se produce en el interior del huevo numerosas divisiones
celulares hasta la formación de un embrión móvil llamado MIRACIDIO,
éste es un gran nadador y en las 24 horas posteriores a su salida
del huevo debe encontrar el hospedador intermediario (caracol),
pues sino morirá.
El hospedador intermediario es un molusco,
un caracol, que en España la especie más frecuente se llama Limnaea
truncatula. El miracidio por fototropismo y quimiotropismo busca
al caracol penetrando en el vía percutanea.
En el caracol la larva pasa por varios
estadios como son ESPOROCISTO, REDIA y CERCARIA, para lo
cual necesita un plazo de 6-8 semanas. De un huevo pueden aparecer
unas 400 cercarias. Las cercarias salen del caracol y en un plazo
de 1-2 horas deben fijarse a alguna superficie lisa, fijándose a
ella por su ventosa ventral. Tras sufrir una serie de transformaciones,
a los 2-3 días adquiere la capacidad infestante, pasando a llamarse
METACERCARIAS. Las metacercarias que tienen posibilidad de continuar
el ciclo evolutivo son aquellas que las vacas ingieren al encontrarse
fijadas sobre la hierba de la que se nutre.
Se necesita un periodo de aproximadamente
3 meses desde que sale el huevo por heces, hasta la formación
de metacercarias.
3.) FASE INTERNA DEL CICLO:
Las metacercarias al ser ingeridas con la hierba alcanzan el intestino
delgado (duodeno) del rumiante, y bajo la acción de los jugos digestivos
sufren un proceso de desenquistamiento. 1 hora después, estas formas
inmaduras perforan la pared intestinal y a través de la cavidad
peritoneal se dirigen al hígado. Los parásitos inmaduros están durante
6-8 semanas rodeando los canales biliares, destruyendo una buena
parte del parénquima. El desarrollo acaba cuando pasan a canales
biliares en donde comienzan a poner huevos aproximadamente al mes
de implantarse. Esta puesta de huevos acaba cuando se muere la vaca
o cuando se acaba con el parásito mediante tratamientos antiparasitarios
adecuados.
Para el ciclo interno del parásito, es decir desde que se ingiere
la metacercaria hasta que el parásito adulto libera huevos, transcurren
unos 3 meses.
Las infestaciones de los animales pueden producirse a lo largo
de todo el año, aunque el máximo riesgo tiene lugar en otoño e invierno.
Síntomas
La fasciolosis aguda es muy rara en
vacuno, presentándose generalmente de forma crónica, con
una evolución lenta y poco marcada.
En la primera fase de parasitación
es clínicamente inaparente, posteriormente, según el grado de parasitación,
se puede observar un adelgazamiento, erizamiento del pelo, disminución
de la producción, etc.
En algunos individuos principalmente
jóvenes el adelgazamiento puede ser espectacular y puede
aparecer la muerte por complicación bacteriana.
Profilaxis y tratamiento
Las medidas preventivas se dirigen
a adoptar medidas que disminuyan los niveles de infestación de los
caracoles y de las vacas, impidiendo o disminuyendo la aparición
de la enfermedad.
Algunas de las medidas son:
1. Drenaje y cercado de las zonas muy húmedas, que es donde va
a vivir el caracol que actúa como hospedador.
2. Utilización de molusquicidas para eliminar los caracoles.
La erradicación definitiva es muy
difícil, sino imposible, debido a que existen especies silvestres
tales como el conejo, liebre, jabalí, ardilla, etc. que pueden ser
hospedadores de este parásito, lo que contribuye al mantenimiento
y difusión de la infestación del caracol.
Para el tratamiento de esta enfermedad
existen en el mercado innumerables principios activos, todos ellos
encaminados a eliminar el parásito en su fase juvenil y/o adulta.
Algunos de ellos son: albendazol, netobimín, oxiclozanida, bitionol,
etc.
El empleo de estos productos obliga a guardar unos tiempos de
supresión para evitar riesgos de residuos en leche y en carne.
Diagnóstico
Desde el punto de vista clínico
resulta muy difícil de diagnosticar debido a los pocos síntomas
que presenta, aunque si se puede sospechar en función de la época
de aparición (otoño e invierno), y de los animales afectados (jóvenes).
Las técnicas más empleadas para su
diagnóstico son:
A) Diagnóstico coprológico: El análisis de las heces nos
permite detectar mediante técnicas de flotación o sedimentación
huevos de fasciola, pero presenta varias limitaciones como son:
-Solamente se aislarán huevos en aquellos animales que tengan fasciolas
adultas en la vesícula biliar (tras 8-10 semanas de la infestación),
y no los detectaremos en las fases iniciales de la parasitación.
-Una baja eliminación de huevos por debajo del límite de detección,
nos llevará a dar falsos positivos.
-Infecciones estériles, en las cuales no llegan a madurar las fasciolas
y por tanto no liberan huevos.
-Existencia de periodos silentes, con ausencia de eliminación
de huevos.
B) Diagnóstico inmunológico: Basado en la identificación
de anticuerpos específicos frente a las fasciolas. El antígeno utilizado
habitualmente es metabólico, de excreción-secreción.
Las ventajas que ofrece son muchas,
como la elevada sensibilidad, fiabilidad y repetibilidad del análisis,
así como la posibilidad de automatización.
El principal inconveniente de esta
técnica es que se pueden seguir detectando anticuerpos frente
a fasciola 2-3 meses tras el tratamiento antiparasitario.
Material y métodos
El análisis se realizó a todas las
explotaciones de leche de Asturias, un total de 10.643 muestras,
procedentes de leche de tanque, es decir, de conjunto de vacas del
establo. Para la realización de este estudio se utilizaron las muestras
que el L.I.L.A. recibe mensualmente para el pago por calidad.
El método diagnóstico utilizado
para la determinación de presencia-ausencia de Fasciola hepatica
en el rebaño, fue un test ELISA diseñado para detectar Ig G frente
a la fracción antigénica purificada obtenida a partir del antígeno
metabólico, llamada f2. La prueba comercial utilizada fue ELISA
fasciolose bovine, del Instituto Pourquier, Montpellier, Francia.
Los métodos ELISA tienen una gran sensibilidad, fiabilidad, reproducibilidad
y facilidad de automatización, pero no diferencian las infecciones
antiguas, y existe la posibilidad de resultados positivos tras un
tratamiento eficaz frente a Fasciola hepatica en un plazo de tres
meses post-curación (Chauvin y Boulard).
Se estima que para que la mezcla de
leche en tanque sea positiva, es necesario que el 16-20%
de las vacas de la explotación tenga anticuerpos específicos en
la leche (Boulard el al.,1.985).
RESULTADOS
De las 10.643 muestras analizadas
el 59% (6.280 tanques de leche) resultó positivo a la presencia
de anticuerpos frente a Fasciola hepatica, mientras que a el 41%
(4.363 tanques) resultaron libres de este parásito.
envía
este artículo a un amigo  |