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Actualizado el 27/06/01

Revista Técnica
Enrique Rodriguez Nuño
Veterinario del Principado de Asturias.

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Robotización en las explotaciones ganaderas.

Recientemente he realizado un viaje laboral por Francia, visitando numerosas granjas para observar la aplicación de las nuevas tecnologías en las explotaciones agroalimentarias (producción de carne, de leche, de productos transformados, etc.).
Entre ellas quiero destacar un sistema de explotación de vacas lecheras que, por sus características y la posible repercusión que pueda tener en el futuro en los sistemas de producción, destaca sobre los demás sistemas.

Se trata de una granja de vacas lecheras gestionada por un robot que se encarga de realizar el ordeño de todas las vacas de la granja y el control sanitario de los animales. El ingenio está funcionando en una granja de la Bretaña francesa, con 70 vacas en lactación en un sistema de producción intensivo con los animales sueltos.
Resalto el régimen de libertad de los animales pues es fundamental para entender el funcionamiento del robot. El robot tiene un cubículo para albergar a las vacas de una en una, y éstas son atraídas hacia el robot por un sistema de dosificación de concentrado que hace que los animales acudan regularmente al cubículo.
Una vez que una vaca entra en el cubículo a buscar su ración de concentrado, el sistema cierra la entrada a los demás animales e inmoviliza a la vez a la vaca que ha entrado para que el robot ejerza su función de ordeño del animal.

¿Cómo se consigue realizar el ordeño?
La vaca, que no puede dar marcha atrás una vez que ha entrado en el cubículo, consume su ración de concentrado, y, a la vez por medio de un brazo mecánico, se somete a un cepillado y lavado de ubres, desinfectando los pezones para que otro brazo del robot pueda colocar la cabeza de una ordeñadora mecánica con cuatro pezoneras.
La colocación de las pezoneras es automática, y hasta que no están los cuatro pezones encajados en las pezoneras, no comienza el ordeño.
El ordeño es automático y envía la leche a un tanque de refrigeración que está aislado en otra sala.

Una vez terminado el ordeño, el robot suelta a la vaca, permitiendo la entrada de la siguiente para que sea ordeñada, realizando esto con el resto de las reses.
El robot está programado para realizar cinco o seis ordeños diarios a todo el ganado, dependiendo de la época productiva, desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde.
Para evitar sobreordeños cada animal está identificado con un chip electrónico que emite una señal que el robot reconoce. Esto permite al robot identificar a cada vaca, y de esa manera sabe cuándo ha sido ordeñada, y cuántos litros ha conseguido. Esto evita que una vaca sea ordeñada dos veces en cada turno puesto que si una vaca vuelve a meterse en el cubículo, el robot la identifica y no le dará ni la ración de concentrado ni realizará el ordeño.

El tiempo empleado para hacer el circuito de cada animal es de diez minutos (ración de concentrado; limpieza y desinfección de las ubres y ordeño del animal). Así pues, al final de cada jornada, cada vaca habrá sido ordeñada cinco o seis veces por el robot. El robot separa al comienzo del ordeño una muestra de leche para que sea enviada al laboratorio interprofesional para su análisis, introduciendo la leche en envases individuales identificados para cada animal.
Además, en cada ordeño realiza un análisis de la conductancia de la leche para controlar el número de células somáticas, lo que le permite realizar un control de mamitis. Si el número de células detectadas en la leche identifica a una vaca como enferma de mamitis, la leche es desviada hacia otro tanque y por un sistema informático de alarma identifica al animal para que se compruebe la mamitis y sea sometido a un tratamiento.
De este modo cada vaca tiene una ficha en el programa del ordenador del robot, y en ella figuran todos los datos del animal: origen, edad, ascendencia y descendencia, litros de leche, resultados de análisis de la leche, tratamientos, estado sanitario y fisiológico.
Además de los datos que el robot almacena automáticamente, en la ficha se introducen los datos variables como son tratamientos y enfermedades de los animales. Esto permite que el robot separe la leche ordeñada de los animales afectados por un tratamiento e impide que se mezcle con leche de animales sanos. El sistema de alarma permite al personal de la granja descubrir diariamente los animales enfermos, ya que cada día realizan un control de las fichas de los animales, estudiando los datos sobre el contenido en células somáticas, características físicas y químicas de la leche, número de litros diarios obtenidos por animal.
En caso de detectar alguna anomalía, gestionan los avisos al veterinario encargado del control sanitario de la granja.

En resumen, el robot realiza el ordeño de todos los animales, controla la calidad de la leche y el estado sanitario de los animales, separa la leche de los animales tratados y enfermos, y avisa automáticamente cuando detecta una anomalía en los resultados de la leche.
El programa informático permite realizar estudios sobre calidad de la leche, tanto desde el punto de vista químico como del sanitario, y sobre la influencia de la alimentación en la capacidad de lactación por comparación de los resultados del ordeño según las épocas y el alimento administrado. Es importante decir que de toda la labor de control del robot y, por tanto, de todo el ordeño, se encarga un trabajador contratado a jornada completa, con un ayudante por horas, según las épocas.

El robot lleva dos años en funcionamiento, y según palabras de la propietaria, el resultado es óptimo, funciona bien y consiguen un buen resultado, tanto en los litros por ordeño como en la gestión económica de la granja. La inversión necesaria para la compra del robot y la instalación en la granja asciende a 26 millones de pesetas, calculando la propietaria 10 años para amortizar la inversión.

También es cierto que hay que tener en cuenta algunos problemas que se detectan ya a primera vista: necesidad de contar con un asesoramiento de personal informático especializado (caro), posibles problemas en mezcla de leche no idónea, y posibles problemas en la producción de leche y en las mamitis: mezcla de animales, estrés, problemas en la desinfección.

Creo que para entender la importancia del sistema hay que tener en cuenta varios factores: mano de obra, inversión, gestión de la granja, calidad de la leche y control sanitario de los animales, y cada uno llegará a su propia conclusión.
Lo cierto es que con defensores o detractores, el sistema es novedoso y apunta un poco lo que puede ser el futuro en la explotación de vacas lecheras y abre un importante debate sobre la utilización de la tecnología en la producción de animales y en la importancia y la necesidad que hay en el sector de formarse y especializarse para poder incorporarse a los cambios que se avecinan, ya que estas nuevas tecnologías, además de conseguir mejorar los resultados productivos y la calidad laboral de los empleados del sector, traerán consigo la aparición de nuevos puestos de trabajo distintos a los actuales (mano de obra especializada, asesores de calidad, entre otros)

En la Bretaña francesa, región importantísima en la producción agroalimentaria europea, y con muchas similitudes tanto geográficas como en sistemas de explotación ganadera con la región asturiana, y con toda la cornisa cantábrica, por ser la agricultura uno de sus principales motores económicos, hay en funcionamiento tres granjas con un robot de ordeño, y los resultados permiten suponer que en el año 2000 empezarán a funcionar más granjas con este sistema.
El principal obstáculo en el campo bretón parece ser el económico, además de ciertas trabas culturales y sociales, pero algo que empezó siendo un experimento está empezando a consolidarse y a tomar cuerpo y entidad en Francia, por lo que la pregunta siguiente será ¿pasará mucho tiempo hasta que aquí empecemos a hablar de ello? y ¿hay algún organismo, privado u oficial interesado en estudiar su posible implantación en nuestro sistema productivo?

La conveniencia de la aplicación de un sistema automático de ordeño en las explotaciones de vacas lecheras de momento está en el aire, pero creo que sería interesante prestar al tema la atención que merece y comenzar a estudiar su posible implantación como medio de mejorar la productividad de ciertas explotaciones lecheras, evidentemente aquellas que surgieron y están surgiendo como consecuencia de la reforma del campo desde la integración de nuestro país en la Unión Europea.

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