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Robotización en las explotaciones ganaderas.
Recientemente he realizado un viaje
laboral por Francia, visitando numerosas granjas para observar
la aplicación de las nuevas tecnologías en las explotaciones agroalimentarias
(producción de carne, de leche, de productos transformados, etc.).
Entre ellas quiero destacar un sistema de explotación de vacas lecheras
que, por sus características y la posible repercusión que pueda
tener en el futuro en los sistemas de producción, destaca sobre
los demás sistemas.
Se trata de una granja de vacas lecheras
gestionada por un robot que se encarga de realizar el ordeño
de todas las vacas de la granja y el control sanitario de los animales.
El ingenio está funcionando en una granja de la Bretaña francesa,
con 70 vacas en lactación en un sistema de producción intensivo
con los animales sueltos.
Resalto el régimen de libertad de los animales pues es fundamental
para entender el funcionamiento del robot. El robot tiene un cubículo
para albergar a las vacas de una en una, y éstas son atraídas hacia
el robot por un sistema de dosificación de concentrado que hace
que los animales acudan regularmente al cubículo.
Una vez que una vaca entra en el cubículo a buscar su ración de
concentrado, el sistema cierra la entrada a los demás animales e
inmoviliza a la vez a la vaca que ha entrado para que el robot ejerza
su función de ordeño del animal.
¿Cómo se consigue realizar el ordeño?
La vaca, que no puede dar marcha atrás una vez que ha entrado en
el cubículo, consume su ración de concentrado, y, a la vez por medio
de un brazo mecánico, se somete a un cepillado y lavado de ubres,
desinfectando los pezones para que otro brazo del robot pueda colocar
la cabeza de una ordeñadora mecánica con cuatro pezoneras.
La colocación de las pezoneras es automática, y hasta que no están
los cuatro pezones encajados en las pezoneras, no comienza el ordeño.
El ordeño es automático y envía la leche a un tanque de refrigeración
que está aislado en otra sala.
Una vez terminado el ordeño,
el robot suelta a la vaca, permitiendo la entrada de la siguiente
para que sea ordeñada, realizando esto con el resto de las reses.
El robot está programado para realizar cinco o seis ordeños diarios
a todo el ganado, dependiendo de la época productiva, desde primera
hora de la mañana hasta última hora de la tarde.
Para evitar sobreordeños cada animal está identificado con un chip
electrónico que emite una señal que el robot reconoce. Esto permite
al robot identificar a cada vaca, y de esa manera sabe cuándo ha
sido ordeñada, y cuántos litros ha conseguido. Esto evita que una
vaca sea ordeñada dos veces en cada turno puesto que si una vaca
vuelve a meterse en el cubículo, el robot la identifica y no le
dará ni la ración de concentrado ni realizará el ordeño.
El tiempo empleado para hacer el circuito
de cada animal es de diez minutos (ración de concentrado;
limpieza y desinfección de las ubres y ordeño del animal). Así pues,
al final de cada jornada, cada vaca habrá sido ordeñada cinco o
seis veces por el robot. El robot separa al comienzo del ordeño
una muestra de leche para que sea enviada al laboratorio interprofesional
para su análisis, introduciendo la leche en envases individuales
identificados para cada animal.
Además, en cada ordeño realiza un análisis de la conductancia de
la leche para controlar el número de células somáticas, lo que le
permite realizar un control de mamitis. Si el número de células
detectadas en la leche identifica a una vaca como enferma de mamitis,
la leche es desviada hacia otro tanque y por un sistema informático
de alarma identifica al animal para que se compruebe la mamitis
y sea sometido a un tratamiento.
De este modo cada vaca tiene una ficha en el programa del ordenador
del robot, y en ella figuran todos los datos del animal: origen,
edad, ascendencia y descendencia, litros de leche, resultados de
análisis de la leche, tratamientos, estado sanitario y fisiológico.
Además de los datos que el robot almacena automáticamente, en la
ficha se introducen los datos variables como son tratamientos y
enfermedades de los animales. Esto permite que el robot separe la
leche ordeñada de los animales afectados por un tratamiento e impide
que se mezcle con leche de animales sanos. El sistema de alarma
permite al personal de la granja descubrir diariamente los animales
enfermos, ya que cada día realizan un control de las fichas de los
animales, estudiando los datos sobre el contenido en células somáticas,
características físicas y químicas de la leche, número de litros
diarios obtenidos por animal.
En caso de detectar alguna anomalía, gestionan los avisos al veterinario
encargado del control sanitario de la granja.
En resumen, el robot realiza el ordeño
de todos los animales, controla la calidad de la leche y
el estado sanitario de los animales, separa la leche de los animales
tratados y enfermos, y avisa automáticamente cuando detecta una
anomalía en los resultados de la leche.
El programa informático permite realizar estudios sobre calidad
de la leche, tanto desde el punto de vista químico como del sanitario,
y sobre la influencia de la alimentación en la capacidad de lactación
por comparación de los resultados del ordeño según las épocas y
el alimento administrado. Es importante decir que de toda la labor
de control del robot y, por tanto, de todo el ordeño, se encarga
un trabajador contratado a jornada completa, con un ayudante por
horas, según las épocas.
El robot lleva dos años en funcionamiento,
y según palabras de la propietaria, el resultado es óptimo, funciona
bien y consiguen un buen resultado, tanto en los litros por ordeño
como en la gestión económica de la granja. La inversión necesaria
para la compra del robot y la instalación en la granja asciende
a 26 millones de pesetas, calculando la propietaria 10 años para
amortizar la inversión.
También es cierto que hay que
tener en cuenta algunos problemas que se detectan ya a primera vista:
necesidad de contar con un asesoramiento de personal informático
especializado (caro), posibles problemas en mezcla de leche no idónea,
y posibles problemas en la producción de leche y en las mamitis:
mezcla de animales, estrés, problemas en la desinfección.
Creo que para entender la importancia
del sistema hay que tener en cuenta varios factores: mano
de obra, inversión, gestión de la granja, calidad de la leche y
control sanitario de los animales, y cada uno llegará a su propia
conclusión.
Lo cierto es que con defensores o detractores, el sistema es novedoso
y apunta un poco lo que puede ser el futuro en la explotación de
vacas lecheras y abre un importante debate sobre la utilización
de la tecnología en la producción de animales y en la importancia
y la necesidad que hay en el sector de formarse y especializarse
para poder incorporarse a los cambios que se avecinan, ya que estas
nuevas tecnologías, además de conseguir mejorar los resultados productivos
y la calidad laboral de los empleados del sector, traerán consigo
la aparición de nuevos puestos de trabajo distintos a los actuales
(mano de obra especializada, asesores de calidad, entre otros)
En la Bretaña francesa, región
importantísima en la producción agroalimentaria europea, y con muchas
similitudes tanto geográficas como en sistemas de explotación ganadera
con la región asturiana, y con toda la cornisa cantábrica, por ser
la agricultura uno de sus principales motores económicos, hay en
funcionamiento tres granjas con un robot de ordeño, y los resultados
permiten suponer que en el año 2000 empezarán a funcionar más granjas
con este sistema.
El principal obstáculo en el campo bretón parece ser el económico,
además de ciertas trabas culturales y sociales, pero algo que empezó
siendo un experimento está empezando a consolidarse y a tomar cuerpo
y entidad en Francia, por lo que la pregunta siguiente será ¿pasará
mucho tiempo hasta que aquí empecemos a hablar de ello? y ¿hay algún
organismo, privado u oficial interesado en estudiar su posible implantación
en nuestro sistema productivo?
La conveniencia de la aplicación de
un sistema automático de ordeño en las explotaciones de vacas
lecheras de momento está en el aire, pero creo que sería interesante
prestar al tema la atención que merece y comenzar a estudiar su
posible implantación como medio de mejorar la productividad de ciertas
explotaciones lecheras, evidentemente aquellas que surgieron y están
surgiendo como consecuencia de la reforma del campo desde la integración
de nuestro país en la Unión Europea.
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