| Métodos de detección de material
animal en piensos
En la Unión Europea, la utilización
de piensos con harinas de rumiantes en su composición
está prohibida en la alimentación de las vacas, ovejas
y cabras desde el año 1.994. La aparición, sin embargo,
de los primeros casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina
(EEB) en España y, sobre todo, el desconocimiento sobre la
posibilidad de transmisión priónica entre rumiantes
y monogástricos han llevado al Gobierno español a
plantearse la prohibición cautelar de las harinas de rumiantes
para la alimentación del resto de las especies de abasto:
cerdos, aves, peces y conejos.
Lógicamente, toda prohibición
entraña la estandarización de unos métodos
de control y seguimiento. La legislación comunitaria al respecto
fue incorporada al Ordenamiento Jurídico español mediante
el Real Decreto 2257/1994, recientemente modificado por el Real
Decreto 609/1999, por el cual se aprueban los métodos oficiales
de análisis de los alimentos para animales y sus materias
primas; en el primero de ellos se establece el examen microscópico
como el método oficial de identificación de componentes
de origen animal en los piensos y sus materias primas.
Las directrices para la puesta en marcha
de dicho método están recogidas en la Orden
de 24 de junio de 1999.
Los métodos de detección
de material animal en piensos se pueden dividir en dos grandes
categorías:
Examen microscópico de
una muestra representativa del pienso (tomada de acuerdo con la
normas recogidas en la Orden de 12 de mayo de 1989), con el fin
de identificar las características típicas que pueden
comprobarse mediante microscopio óptico. Es decir, fibras
musculares, cartílagos, huesos, cuernos, pelo, plumas, cáscara
de huevo, escamas o espinas. Básicamente, por tanto, partes
duras del animal, aquéllas que resisten los tratamientos
físicos utilizados habitualmente en la elaboración
de los piensos. Este, como ya se ha mencionado antes, constituye
el método oficial.
En la tabla 1 se recogen las ventajas e inconvenientes de esta técnica
con respecto a las técnicas genéticas, que se explican
a continuación.
Técnicas genéticas,
que permiten detectar e identificar secuencias genéticas
de origen animal a muy diversos niveles, como son:
TABLA 1: Ventajas y Desventajas de las métodos
de detección de material animal en piensos
| Técnica |
Ventajas |
Desventajas |
| Examen
microscópico |
Rapidez
(1 hora) |
Técnica
manual |
|
Permite
diferenciar peces, aves y mamíferos |
La
interpretación es subjetiva, depende de la experiencia
del analista |
|
Sólo
detecta las partes duras |
|
|
No
permite identificar la especie animal |
|
| Técnicas
genéticas |
Detectan
cualquier tipo de material animal, incluidas las vísceras
|
Más
lentas (8 horas) |
|
La
interpretación es totalmente objetiva, no depende de
la experiencia del analista |
No
permiten distinguir entre clases |
|
Es
totalmente automatizable en todos sus pasos |
|
|
Permite identificar la especie o especies animales presentes |
|
- Detección GLOBAL de cualquier material de orígenes
animal y vegetal. Esto permite chequear de manera rápida
si un pienso está compuesto sólo de plantas (flecha
verde en la figura 1) o lleva también componentes de origen
animal (flecha azul). En el caso de las vacas, a día de hoy
el pienso no puede llevar nada de origen animal, por lo que un pienso
correcto debería dar una imagen como la de las muestras 5
y 6 de la figura 1. En cambio, las muestras 3 y 4 corresponden a
piensos con harinas de origen animal, por lo que no estarían
permitidos para la alimentación de las vacas.
- Identificación rápida de las 6 especies
más utilizadas en alimentación humana y animal: cabra
(muestra 1 de la figura 2), pollo (muestra 2), oveja (muestra 3),
vaca (muestra 4), cerdo (muestra 5) y caballo (muestra 6). La diferenciación
entre especies se consigue gracias a las diferencias de tamaño
entre las secuencias genéticas: la más pequeña
es la de la cabra; la más grande, la de caballo. Este análisis
es muy útil, por ejemplo, para descartar la presencia de
harinas de rumiantes (que podríamos llamar Especies Específicas
de Riesgo) en los piensos destinados para las vacas.

Considerando las ventajas e inconvenientes
de cada uno de estos métodos (ver tabla 1), queda claro que
las técnicas genéticas no están limitadas por
el tipo de material animal (duro o blando), se pueden automatizar
en todos sus pasos -lo que minimiza las posibilidades de error-
y son absolutamente objetivas, pues no dependen de la experiencia
del analista ni de la fatiga del mismo, todos ellos defectos sí
achacables al examen microscópico.
La única ventaja del método oficial es que permite
distinguir muy fácilmente entre peces, aves y mamíferos,
algo que a día de hoy no es posible hacer con métodos
genéticos. Por otra parte, el procedimiento global es más
sencillo que el de las técnicas genéticas pero, dado
que no se puede automatizar, cuando el número de muestras
a procesar es elevado la situación se invierte.
CONCLUSIÓN: los métodos
genéticos son los más útiles para detectar
la presencia de material animal en piensos e identificar la especie
o especies utilizadas en su elaboración.
envía
este artículo a un amigo  |