EEB: Aclaraciones sobre el origen de la enfermedad
(primeras investigaciones)
La encefalitis espongiforme bovina
(EEB) es una enfermedad bovina que fue reconocida por primera
vez en Gran Bretaña en 1986. El primer diagnóstico,
se realizó en el Laboratorio Central Veterinario de Weybridge,
en noviembre de 1986 a partir del cerebro de dos vacas independientemente
enviadas desde centros de investigación de Kent y Evon.
El examen histopatológico de
los cerebros reveló la vacuolización de la
materia gris cerebral, en una forma familiar al de los cerebros
de ovejas con scrapie (encefalopatía de la oveja conocida
desde hace más de 250 años).
Por otra parte, la sintomatología
clínica, que luego se mostró como clásica,
incluía cambios en temperamento, nerviosismo y agresividad,
posturas anormales, incoordinación motora y dificultades
en estación, pérdida de peso corporal y de producción
lechera, lameteo excesivo, prurito e hipersensibilidad sensorial.
La enfermedad cursa con un periodo mínimo de 2 semanas y
un máximo de 14 meses, afecta en general a vacas adultas,
con un pico de prevalencia a los 5 años.
Los estudios epidemiológicos
se iniciaron en mayo de 1987 con el objetivo de:
· Determinar cuadro clínico asociado
· Determinar si se trataba de una nueva enfermedad o no
· Investigar hipótesis etiológicas
Muchos posibles vehículos y
fuentes fueron estudiados: ganado importado, contactos con
ovejas o cabras, animales salvajes o productos biológicos,
posibles intoxicaciones, elemento genético determinante...etc.
El primer paso fue visitar las granjas afectadas y por medio de
los veterinarios clínicos, establecer un sistema de notificación.
En diciembre de 1987 ya se había reunido un conjunto de 200
casos para el estudio control que revelaron información interesante.
Algunos de los casos se habían dado en granjas sin ninguna
entrada de ganado foráneo en años y sin contacto con
ovejas o cabras, afectando mucho más a ganado lechero que
de carne. En este tiempo los casos ya aparecían simultáneamente
en toda Gran Bretaña. El estudio pues, ya había eliminado
muchas de la hipótesis iniciales y apuntaba a que el vehículo
de transmisión era el concentrado (a partir de harinas de
carne y huesos) incluido en las raciones de las terneras.
Relativamente simples estudios de simulación
mostraron que el inicio de la exposición había empezado
en 1981/82. Se examinaron las posibles causas, se vio que en esa
época no había existido una especial prevalencia de
scrapie, ni se habían modificado los patrones de utilización
de los concentrados, que además se venían utilizando
durante cuarenta años. Se investigaron entonces las prácticas
de elaboración, en zonas con baja incidencia de la enfermedad
como Escocia y el norte de Inglaterra y se encontraron dos posibles
elementos diferenciadores, respecto a los usos en el resto del Estado:
- uno, se seguían utilizando solventes de hidratos
de carbono para la extracción de la grasa (práctica
eliminada en el resto del país)
- dos, fenómenos de reprocesamiento de algunos componentes
que derivaban en un doble tratamiento de calor de la mayoría
de este concentrado.
Como resultado de estos estudios
se declaró enfermedad de declaración obligatoria en
junio de 1988 y se prohibió el uso de restos de rumiantes
para la fabricación de harinas animales destinadas para el
pienso de rumiantes, julio de 1988. Esto permitió un seguimiento
epidemiológico completo, que fue reforzando la hipótesis
de las harinas de carne y huesos, así se vio, que existía
una diferencia de incidencia relevante entre las islas de Guernsey
y Jersey que aunque ambas importaban piensos de Gran Bretaña,
en Guernsey se utilizaban con una base de harinas de carne y en
Jersey no. La incidencia de la enfermedad en Guernsey era 5 veces
mayor.
Hasta la primera mitad de 1988 no se
desarrolló un estudio caso-control sobre la hipótesis
de las harinas, los resultados finales se obtuvieron en 1991 y determinaron
asociación positiva entre la inclusión de estas harinas
en la alimentación en el primer año de edad y el desarrollo
posterior de la enfermedad. No se pudo determinar en ese momento
dosis infectiva y aún cuando en la mayor parte de los casos
se determinó que la infección fue contraida por terneras,
se descartó susceptibilidad edad dependiente ya que:
· La mayoría de los infectados de adultos no vivirían
lo suficiente para desarrollar la enfermedad (del orden de 50-60
meses de incubación).
· La dosis de harinas era mucho mayor en comida de terneras
que de adultos
Otro aspecto epidemiológico
que redundó en establecer la veracidad de la hipótesis,
fue el hecho de que el porcentaje de vacas lecheras afectadas,
fue mucho mayor que el de vacas de carne (en Gran Bretaña
59% frente al 12,3%), lo que correlaciona bien con el régimen
de alimentación diferente, con uso de pastos, ensilados y
concentrados de cereales de la ganadería de carne y presencia
de concentrados con harinas de carne en la alimentación de
la cabaña lechera.
La aparición de nuevos casos
de animales nacidos en Gran Bretaña tras la prohibición
de 1988 llevó a estudiar diferentes alternativas en
el modo de transmisión de la enfermedad, no obstante estudios
realizados en las fabricas de piensos demostraron la existencia
de contaminación cruzada en los molinos en donde se
seguían utilizando estas harinas para pollos y cerdos, correlacionándose
los casos aparecidos con las zonas del país donde se desarrollaba
una mayor actividad de cebo de cerdos y pollos. En septiembre de
1990, se introdujo la prohibición total de restos de rumiantes
para uso en alimentación de animales de producción
y subsiguiente prohibición total de restos de mamíferos
para la fabricación de harinas animales en 1996.
Cabe mencionar finalmente la
conclusión del grupo de trabajo acerca del uso de proteínas
animales en la alimentación del ganado y aves, liderado por
Sir Richard Southwood.:
" No existe una explicación única del por qué
en 1981/1982 el ganado bovino empezó a estar expuesto de
manera suficiente a un agente causante de la EEB clínica.
Por otra parte un gran número de factores han sido identificados
y que combinados podrían dar respuesta a las observaciones
epidemiológicas. Se incluiría:
- el significativo incremento de la cabaña ovina a comienzos
de 1980
- un incremento de la prevalencia del scrapie en los rebaños
- una mayor inclusión de restos de ovino en el material para
piensos
- un mayor uso de esta proteína en detrimento del origen
vegetal
- la introducción 1970-1980 de los procesos continuos de
producción industrial de piensos con menores temperaturas
y tiempos de tratamiento
- la desaparición del método de extracción
de grasas con solventes hidrocarbonados.
Estos factores podrían explicar el cambio en la exposición
del ganado a la proteína de origen ovino y al agente del
scrapie".
Parecería pues plausible, que la aparición de
esta enfermedad se debiera a la reutilización de tejidos
infectivos portadores de scrapie (enfermedad enzoótica en
el Reino Unido) en la alimentación animal y subsiguientemente
la reutilización de restos de bovino EEB en los mismos procesos,
combinados con el hecho del abandono del método de extracción
mediante solventes/vapor en la industria de piensos. Lo que derivó
en la contaminación no solo de bovinos sino también
de animales de zoológico y compañía.
Estudios posteriores llevados acabo
en el Instituto de Salud Animal de Edimburgo confirmaron
que ninguno de los métodos de aprovechamiento industrial
de estos tejidos infectados, inactivaba completamente al agente
infeccioso.
Este hecho se correlaciona con que
la incidencia media por rebaño, en el pico de la epidemia,
fue del 2,7% (1992), compatible con un nivel de exposición
bajo y análogo al encontrado en los experimentos de infectividad
del scrapie a dosis limitadas, lo que determinaría que el
proceso ocurriera infrecuente e impredeciblemente dentro del rebaño.
Este fenómeno se confirmaría en el hecho de que en
el 49,1% de los rebaños afectados solo hubiera un caso
y en el 50,2 de los rebaños, la enfermedad sólo afectará
a los de una misma camada, lo que indicaría que no es
un problema de rebaño.
Otra posibilidad defendida por científicos
de gran prestigio, es que la EEB fuera una enfermedad esporádica
en el vacuno y que el ingreso de estos animales en la cadena de
fabricación de piensos, extendiera la enfermedad a todo el
país. Esta teoría no explica como a partir de unos
pocos animales la enfermedad se presenta a la vez en numerosos puntos
del país y porqué nunca se había diagnosticado
antes ni había aparecido en otros países fuera del
Reino Unido. En cualquier caso la vía de transmisión
serían de nuevo las harinas de carne.
Por supuesto otras muchas teorías
sobre el origen de la enfermedad se han defendido, pero en
mi opinión ninguna otra fuera de las anteriores tiene la
suficiente solidez científica como para ser tenida en cuenta
seriamente.
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