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¿Calidad bacteriológica de la leche?
Todo el mundo sabe que la leche tiene
bacterias. Todos los ganaderos conocen que esos pequeños
seres influyen en el balance económico de su explotación a final
de mes. Sin embargo, hay muchos profesionales del sector lechero
que desconocen el por qué de la enorme importancia que tiene para
la industria la calidad bacteriológica.
Los microorganismos, bacterias o gérmenes importan a la industria
láctea por tres razones:
a) Algunos gérmenes pueden provocar
enfermedades en el consumidor. El bacilo de la tuberculosis
o la brucela son los gérmenes más representativos de este grupo,
aunque hoy en día las campañas de saneamiento han hecho disminuir
enormemente la presencia de éstos en la leche. Mucha importancia
para la salud pública sigue teniendo, por ejemplo, una bacteria
causante de una forma de mamitis subclínica: el estafilococus aureus.
Su presencia en la leche, aunque reciba un tratamiento térmico,
puede llegar a provocar toxiinfecciones alimentarias en los consumidores.
Este microorganismo muere fácilmente con el calor pero mientras
está vivo produce una "toxina" que aguanta muy bien las altas temperaturas
y que es la causante de los síntomas: vómitos, diarrea, ..... Existen
otras muchas bacterias que si están presentes en la leche provocan
enfermedades en el hombre: salmonela, listeria, pseudomona, etc.
b) Bacterias en la leche en gran cantidad
pueden interferir en la elaboración de productos lácteos que se
obtienen a partir de un proceso microbiano, como el queso o el yogur.
Este último, por ejemplo, se elabora añadiendo bacterias beneficiosas
a la leche. La mezcla de leche y microorganismos se incuba a temperaturas
superiores a 30ºC, para que las bacterias crezcan más fácilmente,
y de esta forma se obtiene el yogur. Si la leche es de una mala
calidad bacteriológica las bacterias beneficiosas que se añaden
ven dificultada su acción y el yogur no puede obtenerse o es de
peor calidad (más ácido, menos cremoso, etc.)
c) Por último, el periodo de conservación
de la leche envasada puede verse acortado en varios meses
si ésta se ha fabricado con leche de deficiente calidad.
Puede incluso llegar a darse el caso de que se haga imprescindible
el uso de aditivos conservantes o estabilizantes para poder hacerla
llegar al mercado.
La legislación, para evitar estos
problemas, especialmente el de salud pública, obliga a las
industrias a someter toda la leche, con la única excepción de la
que se usa para elaborar el queso curado, a un tratamiento térmico
(calentamiento). Con el calor se destruyen muchas de esas bacterias.
El ganadero puede preguntarse entonces: si con el calentamiento
se mueren las bacterias, ¿qué importancia tiene la calidad bacteriológica
de la leche cruda?:
Cuanto mayor sea el número de bacterias
antes del tratamiento, mayor será el número de bacterias
que sobrevivan. Por otro lado, algunos gérmenes son capaces de producir
unas sustancias llamadas enzimas que no se destruyen con el calor
y que son capaces de alterar la leche. Lógicamente, cuantas más
bacterias haya inicialmente mayor probabilidad habrá de que existan
esos gérmenes productores de enzimas.
La bacteriología no es una excusa de las industrias para ganar
más dinero.
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